Voz A: ¡Hola a todos! Bienvenidos a este repaso del Tema siete para la oposición de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería del Servicio Murciano de Salud. Vamos a hablar de la higiene del paciente encamado, un tema que parece sencillo pero en el examen suele tener muchas preguntas de detalles.

Voz B: Antes de empezar con la técnica, creo que es importante saber cuáles son los objetivos de la higiene del paciente.

Voz A: Correcto. Los objetivos de la higiene del paciente encamado son mantener la higiene corporal, evitar infecciones, estimular la circulación sanguínea, favorecer la comodidad y el bienestar del paciente, observar el estado de la piel, prevenir úlceras por presión y también favorecer la relación entre el paciente y el personal sanitario. Es decir, no solo lavamos al paciente, también observamos su estado general.

Voz B: También suelen preguntar por el material necesario para el aseo del paciente encamado.

Voz A: Sí, pregunta típica de examen. El material básico incluye palangana con agua templada, jabón neutro, esponjas o manoplas, toallas, ropa limpia del paciente, empapador o protector de cama, guantes desechables, peine, crema hidratante y bolsa para la ropa sucia. Es importante preparar todo el material antes de empezar para no dejar solo al paciente.

Voz B: ¿Y qué normas generales debemos seguir durante el aseo?

Voz A: Hay varias normas generales muy importantes. Primero, preservar la intimidad del paciente, utilizando biombos o cortinas. Segundo, explicar siempre el procedimiento al paciente. Tercero, mantener la habitación a temperatura adecuada. Cuarto, no descubrir completamente al paciente, solo la zona que estamos lavando. Quinto, secar bien los pliegues de la piel para evitar humedad. Sexto, cambiar el agua si se enfría o se ensucia. Séptimo, observar el estado de la piel durante el aseo. Y al finalizar, dejar al paciente en posición cómoda y con la cama ordenada.

Voz B: Hablando de temperatura, esto es muy típico de examen.

Voz A: Sí, pregunta muy frecuente. La temperatura general de la unidad suele ser de veinte a veintidós grados, pero durante la higiene debe elevarse a veintidós a veinticuatro grados para evitar el enfriamiento del paciente. Y el agua debe estar entre treinta y ocho y cuarenta grados aproximadamente, comprobándola siempre antes de usarla.

Voz B: Ahora vamos con la técnica. Siempre se dice de limpio a sucio, pero hay un orden concreto.

Voz A: Exacto. El orden del aseo es cefalocaudal, es decir, de la cabeza a los pies. Primero los ojos, limpiando del ángulo interno al externo con gasas distintas. Después la cara, solo con agua. Luego cuello, brazos, tórax, abdomen, piernas, pies, espalda y, siempre al final, la zona genital.

Voz B: En la higiene genital masculina hay una pregunta trampa muy típica.

Voz A: Sí. En pacientes no circuncidados hay que retraer el prepucio para limpiar el glande, pero después hay que volver a colocar el prepucio en su posición original. Si no se hace, puede producirse una parafimosis, que es un edema por estrangulamiento del glande.

Voz B: Otro clásico es el paciente con perfusión intravenosa, es decir, con suero.

Voz A: Regla muy importante. Para desvestir, se empieza por el brazo sano, el que no tiene la vía. Para vestir, se empieza por el brazo que tiene la perfusión, pasando primero la bolsa de suero por la manga. Esto suele aparecer en preguntas tipo test.

Voz B: Durante el aseo también es muy importante la observación del estado de la piel.

Voz A: Exacto. Mientras realizamos la higiene debemos observar si hay enrojecimientos, heridas, úlceras por presión, hematomas, sequedad, edemas, maceración o cualquier lesión en la piel. El aseo es uno de los momentos principales para detectar problemas en la piel del paciente.

Voz B: También pueden preguntar por los tipos de baño del paciente.

Voz A: Sí. Existen varios tipos: el baño en cama, que es el del paciente encamado; el baño en ducha; el baño en bañera; el baño parcial, cuando solo se lavan algunas zonas del cuerpo; el aseo perineal, centrado en la zona genital; y el lavado de cabello en cama.

Voz B: Hablando del lavado de cabello, hay una posición muy típica.

Voz A: Sí, la posición de Roser, que consiste en colocar la cabeza del paciente asomando por el borde superior de la cama para poder lavar el cabello. Esta posición está contraindicada en pacientes con lesiones cervicales o hipertensión intracraneal.

Voz B: En cuanto a seguridad, ¿cuántas personas deben realizar el aseo a un paciente totalmente dependiente?

Voz A: Lo recomendable es que el aseo del paciente encamado dependiente se realice entre dos personas, para evitar lesiones tanto en el paciente como en el personal sanitario. Esto además se relaciona con la Ley cinco barra dos mil uno, que establece en el Artículo cuarenta y uno, apartado c, el deber de colaborar eficazmente en el trabajo en equipo.

Voz B: ¿Y qué otros artículos de la ley suelen relacionarse con este tema?

Voz A: El Artículo treinta y nueve, apartado uno, letra e, que habla del derecho del paciente a la dignidad y la intimidad, por eso debemos usar biombos y cubrir al paciente durante el aseo. Y el Artículo cuarenta y uno, apartado j, que obliga a cumplimentar los registros de enfermería. Si no se registra el aseo y el estado de la piel, legalmente es como si no se hubiera realizado.

Voz B: Si tuviéramos que hacer un resumen rápido del tema para el examen, ¿qué habría que memorizar?

Voz A: Resumen rápido. Los objetivos de la higiene del paciente. El material necesario para el aseo. Las normas generales durante la higiene. La temperatura ambiental y del agua. El orden del aseo de cabeza a pies. La higiene genital y la parafimosis. La regla de vestir y desvestir con perfusión intravenosa. La observación del estado de la piel. Los tipos de baño del paciente. La posición de Roser. Y los artículos de la Ley cinco barra dos mil uno relacionados con intimidad, registros y trabajo en equipo.

Voz B: Pues con eso el Tema siete queda bastante completo.

Voz A: Exacto. Si controlas estos puntos, tienes el tema muy bien preparado para el examen.